La teoría de las chicas del 88 (Parte I)

Tuve que ir mucho más allá. Las teorías mutan, se deforman y otras veces, como ahora, evolucionan. Necesitas tener un panorama más amplio para poder ir atando cabos y que todo empiece a encajar. Todo comenzó con el comportamiento errático de las chicas egresadas de cierta institución educativa de Magdalena, exactamente en la Avenida del Ejército. Y errático no sé si sea la palabra, pero sirve para disfrazar tal vez definiciones más precisas y menos diplomáticas.

Y todo comenzó una vez más con una lista de diez actitudes propias y viscerales de estas chicas. Sus características eran muy específicas y bastante banales -y por mi parte superficiales al generalizar y meterlas al mismo saco-. Es cierto que la lista no era un perfil de comportamiento del total de estas chicas, pero así lo queríamos creer mis amigos y yo simplemente para divertirnos y perder el tiempo un rato pensando en completar la lista. Cual perro jugando a perseguir su cola.

La lista en resumen era similar a esta. Nunca llegó a diez, pero esa era la idea.

1.-"Si se compra una galleta, no te invitará ninguna" Al morder el último pedazo, primero te mirará con sorpresa, luego al paquete vacío y dependiendo de su humor dirá "uy, me olvidé de invitarte" o "me hubieras dicho que querías que te invite" y luego hacer como si nada hubiera pasado.

2.-"No pueden caminar dos cuadras bajo el sol". Es normal que a la mayoría de personas les joda sentir al gringo quemando en la nuca, pero vamos, ¿dos cuadras? Completar una cuadra significará un "puta madre, sol de mierda, ¿por qué tengo que vivir en esta ciudad? ¿qué he hecho yo? No es justo para mi" Al terminar la segunda cuadra ya no te seguirá la conversación, no contestará ninguna de tus preguntas y si emite algún sonido será un claro y rotundo "no me jodas".

3.-Su deporte de aventura o extremo es...cruzar pistas con el semáforo en rojo. No niego que algo de divertido puede tener. La adrenalina de la velocidad -la de los carros, no la de ellas-, la falta de miedo amparándose en tal vez en extrañas creencias como que su sola presencia es suficiente para "detener el tráfico", son algunas de las razones de esta tercera característica.

4.-Uno de sus hobbies preferidos es definitivamente...dormir. En sus vidas pasadas es más que seguro que fueron un grupo de marmotas que odiaban el sol, no invitaban ninguno de los tréboles o dientes de león que encontraban y cruzaban los rápidos de los ríos con una sonrisa por encima de esos bigotitos graciosos.

5.-Muy sociables, muy mano larga tal vez, entregan muy fácilmente su confianza, muy risueñas al hablar con desconocidos guapetones, con plata o al menos carro, que les hacen un queco, creyentes del "es mi amigo nada más y sé que no me ve de la forma en la que tú crees" y demás cosas por el estilo.

No recuerdo con que más seguía la lista, pero seguramente eran varias cosas jaladas de los pelos y totalmente ciertas. Lo cierto es que sabíamos de la existencia de muchas de estas chicas del colegio anónimo en cuestión que tenían un perfil totalmente diferente. Por ello la teoría dejó de ser divertida y perdió fuerza conforme pasaron los meses. Sin embargo, existía un factor en el que no me había detenido. Quizá no se trataba de "Las chicas del cole X", y sí de "Las chicas del 88".


Caballero / No-caballero

En los últimos meses he reunido pruebas suficientes. Ahora puedo afirmar con autoridad que las mujeres salen con pocos tipos caballeros. Lo que también podría traducirse en...que no les gustan los caballeros? Cosas tan básicas como abrir una puerta, dejar que pase primero, darle el lado de la pared cuando caminan por alguna calle, jalarle la silla y demás, no son entendidas por algunas chicas -según mi estudio teórico prático de estos últimos meses.

Si tú eres un caballero y la chica en cuestión nunca ha salido con uno, es muy probable que si le jalas la silla para que pueda sentarse, ella pase de frente y jale una silla para ella solita. Tú te quedarás con cara de idiota. Pero no te preocupes, te vas acostumbrando y se te pasa.

Luego irás conociéndola más (ese día en el bar la música no los dejaba conversar. Luego estuvieron muy ocupados y tampoco pudieron conversar) Camino a su casa te contará que "he salido con puros patanes". Y con eso reconfirmas que nunca ha salido con un caballero.

Error mio. Si habemos caballeros y patanes a la vez. Uno puede ser muy caballero pero a veces uno la hace de picaflor. Prueba y se va.

La conclusión del estudio es esa. Un porcentaje de las mujeres limeñas de 18 a 29 no salen con caballeros. La siguiente pregunta sería: No hay caballeros o las mujeres solo salen con los no-caballeros?

Sobre la imposibilidad de ligar con una chica frente a tu familia

No sé si será fácil para los demás hombres de la Tierra. Pero para mi, es muy difícil afanar a una chica con toda mi familia al frente. Detrás. También a los costados.

Felizmente, no me ha tocado estar en esa incomodísima situación -al menos para mi- muchas veces. Mi alzheimer prematuro tampoco me permite recordar mucho. Las memorias que aún siguen a floten son dos.

La primera fue en la playa hace algunos meses, cuando todavía quemaba salir a la calle. Fue un fin de semana en San Bartolo, pero la playa fue Santa María. Es mi playa favorita desde que tengo uso de razón. Y allí estaba yo, con el agua hasta los hombros mirando el horizonte, buscando alguna ola para correrla de pechito. De tanto en tanto, las olas me regresaban cerca de la orilla y allí fue donde la vi. Bikini blanco, mirada coqueta y tímida a la vez. La mayoría de las chicas solo se queda en la orilla echándose agüita con alguna amiga o el flaco pavo. Pero ella no era así. Ella era del tipo guerrera. Es decir, de mi tipo. Sin miedos.  Y si los tenía los disimulaba perfectamente. De pronto ya no tenía que echar miradas hacia atrás para verla. Estaba a mi lado. En este punto es necesario aclarar que por ese tiempo yo era tan coqueto y sociable como un moco colgando de un techo. Así que no se me ocurrió que aquello era coquetería. Mi atrofiada mente me decía que ella estaba ahí porque también buscaba olas y nada más. Seguí en lo mio y el sentido de las olas me llevo hacia un lado, tomando distancia de ella. No pasaron cinco minutos y otra vez estaba allí, a mi lado. Ah no carajo - dije. Inmediatamente y por instinto, ya sabía que y cómo tenía que hacer lo que tenía que hacer. Por alguna razón, tal vez, por esa sensación que tienes cuando sabes que alguien te está mirando, busqué la orilla y encontré a mi hermanita y a mi mamá. Solo me estaban mirando, muy interesadas con las manos cruzadas y tan grandes eran sus sonrisas, que podía notarlas desde la distancia en la que estaban. Eso era lo que veían mis ojos, mi mente por otro lado recreaba a mi hermanita con un bombo y cantando: "Caaaaampeóooon, caaaaaampeóooon" y a mi madre con un traje de animadora con porras y todo.

En ese momento todas mis ganas, mi expertise, mi floro y demás, fueron arrastradas por una ola al fondo, muy al fondo del mar. A los 15 minutos, la chica se aburrió y se fue. Yo regresé a mi toalla pensando qué imbécil soy. Cuando llegué mi hermana dijo: "Ahhhh, ya te vi con esa chica"

La segunda vez que me pasó algo similar...queda para un próximo post.

Memorias perdidas y encontradas

Mi memoria es malisima. Tal vez he cometido el error -siempre- de confiar en lo que me han dicho y no bucear en mis lagunas mentales. No me importa mucho si el recuerdo/olvido ocurre en un juerga entre patas. Pero cuando se trata de alguna situación con alguna mujer, me afano. Me gusta reconstruir recuerdos por el tema de mi nula memoria. Una suerte de ejercicio mental tal vez. Casi siempre pido la ayuda de la mujer con la que pasó lo que pasó. Y casi siempre algún recuerdo adormecido entre la nebulosa de mis pensamientos se esconde y aparece como niño juguetón detrás de un árbol. Agarró al niño del pescuezo y lo planto frente a ella. Primero no pregunto, afirmo. Luego ellas dicen "eso no lo recuerdo". Allí nace la duda y muere mi coqueta incertidumbre.

Después de algunos años he vuelto a ver "Before Sunrise" y "Before Sunset". En ésta ultima, hay una escena en que ambos caminan por un parque -sí, ya sé, en casi toda la película caminan- y ella le dice "Sí, recuerdo que hicimos el amor. Y dos veces". En alguna escena previa hablan sobre su último encuentro y la madrugada en el parque donde hicieron el amor. Ella dice que no, que no lo hicieron. Volvemos a la escena donde ella lo acepta para luego decir en su defensa "son cosas que decimos las mujeres" En ese momento a uno solo le queda sonreír de medio lado sabiendo que esos recuerdos vagos en realidad si ocurrieron. Una noche en un malecón. Una noche en una escalera. Una noche en un bar.

No estoy gordo

Al principio pensé que la lavandería había achicado mi ropa. Se lo dije a la encargada y ella coquetamente me dijo "a ver". Se inclinó un poco sobre el mostrador y dio una rápida mirada. Pensé que tal vez me pediría vueltita. No lo hizo, pero yo ya tenía la cara roja. Si tal vez la encargada tuviera veinte años menos, algún tipo de inercia pícara me hubiera hecho responder con alguna pendejada caleta. Pero no, las arrugas de la encargada y mi oxidada coquetería me bloquearon. "Yo te veo más agarradito" dijo ella. ¿Habrá sido un eufemismo para decirme gordito? 


Recogí mi ropa y caminé a casa con esa pregunta en la cabeza.

No era la única que había sugerido que mis carnes eran más visibles. Mi hermana se vengaba de mi un día si y un día no, con frases tipo..."¿Recién te has despertado? Te veo hinchado" o un simple y efectivo "Estás gordo". Yo aún me rehúso a creerlo. Siempre he sido bastante flaco. Me amparo en otros comentarios más bondadosos tipo "¿Has estado haciendo ejercicios?" o "Te veo bien. Antes estabas pal perro". Lo último no supe como tomarlo. Luego me di cuenta que el hueso le gustaba a los perros o perras y pensé en un "Ah, ya. Ahora entiendo" 

Luego me dijeron que se me veía carón, cabezón, mitrón. Me imaginé como Elena Bonham Carter en "Alicia en el país de las maravillas". Pura cabeza, una tira de cuerpo. Cual chupetín. 

Desde niño dije que nunca sería gordo. Aunque también dije que nunca fumaría un cigarrro y aquí estoy fumando mientras escribo. Para prevenir lo de la gordura, desde los once años hacía abdominales como loco. Y a pesar que las dejaba y retomaba, para los dieciocho tenía un semi sixpack en la panza, que alguna colombiana llamó chocolatinas alguna vez -así le dicen a los chocolates que vienen en formato tipo Hershey's. 

Peso dos kilos menos de lo que mido y según yo y Google está bien. Pero por las dudas, estoy saliendo a correr.

Tengo que reconocer que las mujeres son más inteligentes para las relaciones. No solo se preocupan por el presente, sino que también cubren el futuro y se aseguran que su hombre no posará sus ojos en la amiga, vecina o conocida.

Soy lento para entender algunas cosas de amor. Usualmente me doy cuenta en retrospectiva. Tal como me he dado cuenta hace unas semanas que mediante un astuto juego mental una ex convirtió a las posibles candidatas a heredera del trono de Martin, en chancays de a veinte. En chicas totalmente descartadas. En harapos cuando en algún momento proyecté ciertas posibilidades. Y uno entre conversación y conversación va tentando el camino y preparándolo para después. Nunca se sabe. Lo mejor es siempre tener un respaldo por si la cosa se pone fea, o sea termina. Y lo haces para no pasar tus noches en Cholotube, chateando con desconocidas que seguramente pesan 20 kilos más que tú o escribiendo cosas como esta.

Lo que hacen este tipo de mujeres de frente muy alta, lengua muy larga y falda muy corta -como describe perfectamente Sabina- es, como les adelantaba, anular completamente a la competencia mediante una estrategia insana de desprestigio.

No he hecho la lista de a cuántas pudo haber sacado de mi radar, pero el procedimiento es siempre el mismo:

-Identificar la potencial amenaza. Lo de potencial es muy importante. Cuanto más grande sea ese "potencial" más grande la amenaza.
-Estudiarla concienzudamente. A fondo. A detalle.
-Encontrar posibles defecto. Si no existe, los inventa.
-Deslizar un comentario sin ninguna aparente mala intención. Con eso logra que te enfoques en ese pequeñísimo defecto.
-Con el pasar de los días, ella se encarga de que ese pequeño defecto se convierta en la razón por la que no te animarías a intentar algo con ella en algún momento. Es decir, ese granito adolescente tierno e inocente, se convierte en el chupo amarillo a punto de reventar que no quieres ver en tu vida.

Lo mejor -o peor- de todo es que logran hacen esto sin que te des cuenta, misma pepera en discoteca. A las semanas tú mismo eres el que le dice -Puta madre, esa webona ha engordado un montón. -Ese diente falso se le nota de lejos. Ó -Cuando se tire otro pedo como el que el otro día me contaste me avisas.

Aún estás a tiempo. Identificalas. Que no te metan la yuca.


Al séptimo día

Y cuando uno llega a los 7 días seguidos con alcohol en las venas ya todo parece más fácil, más simple...parece. Claro, los primeros días solo cerveza. Primero Pilsen, luego Cuzqueña y al tercer día Corona.

Es decir, tu anestésico vicio se va convirtiendo en un exquisito. Al cuarto día decides variar y compras un vino. Un Magdalena pobretón. Al quinto día recuerdas la Corona y sabes que no puedes bajar tu estándar. Si vas a ser un borracho, al menos deberías ser uno fino. O al menos eso es lo que quieres pensar. Así que cambias a Merlot. El que siempre te ha gustado. Ves una oferta de J.P Chenet y tus ojos brillan un poquito. Al sexto día y por la mañana al levantarte, reflexionas un poco. Martin, son cinco días seguidos.

Por qué Martin? Por qué? Tú sabes por qué. No, realmente no lo sabes, porque tu mente amante de las conspiraciones, misterios y enredos mentales te sopla que puede ser solo una excusa para ese ebrio que llevas dentro. Y entonces dudas de todo.

Y aunque dudes, eso no importa. No es argumento suficiente para que tu sexto día sea tinto, seco y con un toque achocolatado. Pero claro, tienes que engañarte un poco a ti mismo y recuerdas a una ex novia que maridaba el vino con baguette, queso azul y uvas. Lees la etiqueta del Merlot y ves clarito "quesos". Es el destino te repites a ti mismo. Con todas las provisiones te diriges a tu casa y solapas el trago con el queso y demás. El séptimo día repites el ritual del Merlot y te sientas a escribir unas líneas, entre sorbos de vino y baguette.

Pero regresa?

La sensación de escribir otra vez es rara. Es como jugar fútbol después de mucho tiempo. La vibra aquella de que la vas a cagar todita está presente. Es muy probable que la cagues, pero como dice el meme de Kiko YA QUE CHUCHA!!!

Y han pasado 2 años aproximadamente desde que este solitario y abandonado blog no "da a luz", "no ha parido". Seguramente, la fortuna y la pluma no será la misma de años anteriores. Las historias tampoco. La gente cambia...y yo soy gente...o eso creo. Sea como fuere, escribir -así sea sobre huevada y media- purifica un poco. Te suelta. Te relaja. Te quita la mala vibra de encima. Y en estos tiempos, donde la mala vibra abunda, decido tímidamente reabrir este blog, que talvezquizásporquéno podría mudarse a un dominio propio y alzar vuelo.

 Así que...le ponemos suero a esto moribundo blog?

¿Dónde está tu correa payaso?

Al payaso se le fue la alegría y la sonrisa cuando, luego de bailar un rato con mi novia, sintió como un globo de forma fálica luchaba por introducirse en su popo. Si hubiera prestado atención, habría advertido mi mirada satánica al verlo muy interesado por bailar con Sol. Y también habría podido ver que pasé del frente a atrás y que entre las manos llevaba un globo bastante largo y grueso color amarillo, por si le gustaba los asiáticos. Payaso, eso te pasa por estar demasiado entretenido y no ver a tu alrededor. Yo sé que aquella noche pudo convertirse en la noche más loca de todas las horas locas que has animado.


Alrededor de ellos se había formado una cadena circular de la cual yo era un eslabón más. Todos mirando al payaso que se esforzaba por contonearse al ritmo de la música y a ella que también bailaba. Minutos antes ya había sacado a bailar a mi hermana. El muy puto quería con todas. Y en ese momento mi imaginación desmesurada -no confundir con celos- vio un ligero acercamiento con trasfondo cochambroso en pleno baile. Me limité a mirar, fingir una sonrisa y estar muy alegre. Payaso, aquello no me dio risa. No eres un buen payaso y por eso pasó lo que te pasó.

Buena decisión la del payaso al alejarse y dejar a mi hermana en el lugar que le correspondía en el círculo. Mala decisión la del payaso al no irse y jalar a mi novia al centro. Peor decisión cuando luego de un minuto la canción terminó y espero 5.4 segundos a que empezara la siguiente para seguir bailando con Sol acercándose cada vez más y más. Ese fue el momento de la mirada satánica, el globo bien apretado entre mis manos para darle más firmeza y un pequeño baile por detrás del payaso. Muy interesado en lo que tenía al frente, no sintió los primeros empellones del globo por la retaguardia. Payaso ¿qué estabas haciendo antes del baile que tenías el culo adormecido?

Decidí aplicarle más fuerza y firmeza al movimiento y al impetuoso globo. Y el payaso que ya andaba con una mano en la cintura y moviéndose circularmente hacia abajo, reaccionó. No se sobó el culo pero sí paró al instante y conseguí mi cometido. Se reincorporó y su rostro alegre fue reemplazado por otro de vejación. Unos reían, otro sólo miraban. Caminó muy serio pasando por mi lado y sin mirarme se fue. Payaso, ahora sabes que no debes bailar así con la novia de otro. Payaso, debiste despedirte con una sonrisa agradecido con aquel globo y acorde a tu chamba, la alegría. Payaso ¿Te regalo un globito?

La pendiente...

Murió dos semanas después. Pero para iniciar esta historia es necesario relatar lo que sucedió un par de días luego de decirle a ella "gracias pero ya no". Aún teniamos comunicación obligada por cosas de trabajo, y tras romper esa barrera de amigos que un día fueron novios y luego emprendieron el camino de regreso, nos contabamos los posibles affairs de fin de semana y demás aventuras calenturientas de uno y otro. Obviamente, la balanza se inclinaba hacia su lado y por cada cinco historias de ella había una mia.

Una de ellas, -y de ella- sucedió como mencioné al principio, dos días después de dormir en su casa por última vez, escuchar "Despidete con un beso" y darnos un abrazo final y sincero en el pórtico. La cama no era grande pero parecía haber sido hecha para dos personas. Y ante mi partida la cama reclamó un cuerpo. A mi reemplazo ya lo había conocido un par de meses atrás. "¿Qué tal? ¿Cómo estás?", una sonrisa de medio lado y un apretón de manos. Aquella vez aún eramos amigos. Ella saldría con él y yo con una amiga. Ella iría al Queirolo y yo al Yacana. Ella continuaría la noche en El Mirador y yo le mandaría un mensaje aún desde el Yacana, cinco pisos debajo. Ella terminaría la noche en la casa de él y yo la concluiría no en la casa de ella, pero haciendo lo mismo que ellos.

Luego de aquello, él salió de viaje, no la llamó y se desilusionó. Días después la visité inocentemente y tuvimos algo por aproximadamente dos meses. Dos días tras los dos meses, él regresó a verla. Pasaron la noche juntos, pero sólo hubo ronquidos y algunas caricias según me dijo ella. Según ella también, él le pidió estar juntos. Muy tarde, dos semanas antes ella había conocido a otra persona. Amaneció, seguramente se dieron un beso y él se fue olvidando sus llaves.

Cuando me lo contó le dije a modo de chiste "ah...el viejo truco de las llaves olvidadas". No me hizo caso y me dijo que se mudaría al norte. Dos semanas después, viendo la página de facebook de La Casa del Auxilio, veo una nota titulada "Sobre los hechos ocurridos el __ de enero". Curioso empiezo a leerla por la seriedad del título y al llegar al segundo párrafo aparece un nombre. Un nombre que me mencionaron dos semanas atrás. Tras el nombre la palabra falleció, seguido de paro cardíaco, hospital y lamentable. Su perfil de facebook me confirmó que se trataba de él.

Horóscopo bendito

Hoy creo en Jossie. Mariconadas aparte, la astróloca de Perú 21 la chuntó. Y me doy cuenta solo porque he releído mi post anterior. Sorry Jossie, pero no me esperaba algo como eso...tan pronto, tan repentino. Y ahora, en momentos que necesito una espada del augurio para ver más allá de lo evidente, tendré que leerte de nuevo. Ya nadie me traerá el diario, así que tendré que ir a buscarte con la esperanza que no te hayas levantado con el pie izquierdo, de mala gana o con ganas de joderme con alguna verdad que intuyo.

Nunca me leyeron la mano, las hojas de té o caí en el oscuro agujero de la rumpología -lectura de las nalgas- aunque confieso que alguna vez fungí de rumpólogo...predicciones positivas siempre. Siempre busqué mi porvenir o consejo en otros lados. Mi pasado de niño bueno que rezaba varias veces al día, me llevaron a abrir la biblia en cualquier página y tapándome los ojos con la mano elegir algún versículo. Al alejarme de la religión me acercaba cada vez más al Apocalipsis y finalmente cambié la biblia por la música. Elegir un número y hacer click en el tema. Si lo intentan asegurense de no tener demasiado indie, metal o el pluma pluma gay en sus computadoras. Haré una prueba ahora para convencerlos...Número...mmm...26 en aleatorio y es..."Island in the Sun" de Weezer. Tema buena onda, animoso y que dice "We'll never feel bad anymore". Perfecto para mi momento...

Sea como fuere, te daré otra oportunidad Jossie. Y si me fallas te cambio por Rosita Chu, a la que siempre poder mandar a la chu.

Horóscopo maldito

Nunca he sido de aquellos afanosos que abren el diario en la página del horóscopo -siempre encuentro alguna malcriada antes de eso. Y es "encuentro" y no "busco" que es muy diferente. Tal vez alguna vez mis dedos fueron influenciados por la confluencia de Júpiter y Marte y abrí el diario directamente en Piscis hoy será un día de aventuras y tentaciones, deberás elegir entre tu pareja y el cariño de cinco rusas elásticas. Pero luego, los horóscopos nunca fueron tan amistosos y liberales conmigo. Nunca hasta hace algunos meses, cuando Jossie se empeñó en joderme la vida a sabiendas de unos celos antojadizos y ...con fundamento (?) Llegaba con el periódico abierto, los ojos salidos y un dedo en mi horóscopo..."qué es esto?"decía con la misma voz que Linda Blair en "El exorcista". Las dudas con respecto a esa persona vuelven a asaltarte, a la vuelta de la esquina encontrarás un nuevo amor. Cojudeces que se repetieron días, semanas y meses, y siempre con aquel dedo inquisidor en la página 22 y los ojos que me hacían sentir culpable ...sin merecerlo (?)

Lo extraño fue que durante todo aquel tiempo, Jossie se reservó todo lo que tiene de pendenciera exclusivamente para los piscis y/o para mi. Y no sé, intuí algo maquinando detrás de aquello, cosas de mi paranoia. No tuve que hacerme una limpia, ni visitar al huachano, los horóscopos malintencionados se fueron como vinieron, como suele pasar con todo, como suele pasar siempre.

Respeto en el trono por favor

Primero se me ocurrió crear un grupo en Facebook con el cortísimo nombre de "me jode que intenten entrar al baño cuando saben que estoy dentro". Inmediatamente me di cuenta que además de estúpido sería un nombre demasiado largo, y no funcionaría a pesar que sé de la existencia de un nutrido grupo de sufridos extreñidos, cultos que gustan de desasnarse en el trono o simplemente de aquellos que les jode altamente que giren la perilla de la puerta y a continuación suelten un "¿Habrá alguien? Uy creo que sí". Primero, que shu hacen hablando solas frente a la puerta del baño? Segundo, necesitan de un pediatra -no el doctor de niños, sino el alma del frijol- para darse cuenta que ese baño está ocupadísimo? Y tercero, por qué no se van a la merda o se van a hacer la merda nostra a otro baño?

Debo aclarar y confesar que esto está siendo escrito desde mi baño, en pleno oválo Caqueta y con alguien que pasa de rato en rato bostezando frente a la puerta. Le gritaría un "anda a otro baño carajo", pero en esta ocasión no puedo. Que se joda. He entrado al baño con mi laptop con la intención de bañarme mientras escucho música a vólumen justo y chapar la escobilla mientras me alucino un Iggy Pop o por qué no un Ian Curtis. Ahora se suena la nariz, sigue allí aguardando. Sino safa dentro de 5 min subo aún más el vólumen y ahí si se jode porque ni dormir podrá.

Con la situación esclarecida y el contexto explicado, continúo. O no, creo que ya no, porque la inspiración me ha abandonado. Y no me refiero a la que hace mover mis deditos, sino a la que hace mover a mis intestinos.

Ustedes que han sufrido la interrumpción de un acto tan plácido y sagrado como es el de...-ya para qué decirlo si lo saben- hagan lo que mi mente maquina y mis manos harán. Un poquillo de aceite en la perilla y asunto solucionado.

Lúcido insomne

Escuchar música a esta hora -casi media noche- resulta peligrosísimo en estos días en los que el pucho está guardado bajo siete llaves y varios trucos mentales para no ponerlo entre mis labios. No creo que sea una lucha tan ardua como aquella de los fumadores compulsivos, pero sí jode luego de varios meses con el cuarto y las madrugadas ahumadas, y con la costumbre viviendo al borde de los labios y entre el indice y el dedo medio, o dedo del corazón como me enseñaron en el kinder-intuyo que tuve un profe cabrísimo. Con la costumbre alojada allí, trato de entretenerla con el movimiento de mis dedos sobre el teclado, que dicho sea de paso no está de acuerdo con lo escrito hasta el momento porque minutos antes de empezar, cuando la página no se llenaba de vanalidades en negrita, había un acuerdo entre cerebro-dedos-teclado por escribir sobre otro tema. Pero no, el indice y el medio han logrado convencer a sus compañeros dedos que escriban sobre el pucho y tal vez no sé quizás, intentar retomar el vicio que me acompaña(ba) en las noches como estas y como todas. Y hacer la caminata desde mi casa hacia alguna licorería de la zona, comprar los puchos y llevarlos del teclado a la boca y de la boca al teclado, luego al cenicero y una vez más a la boca.

Como dije, el tema era otro, y para los cuatro gatos que usualmente comentan -ok, son tres gatos- ya saben que usualmente comienzo así, escribiendo sobre algo y terminando en otro punto. La falta de disciplina al escribir es notoria. Estas líneas de este segundo párrafo pretenden ser punto y puente de unión entre mi clásico y renuente divagar y algo más concreto, el tema de fondo que siempre culmina corto y presuroso, cual eyaculador precoz.

Conocido y aplicado es aquello de que los niños y los borrachos dicen la verdad, por eso procuro mentir siempre, y tengo otro dicho que no sé si es propio o me lo he apropiado pero que tiene que ver con los caminos del alcohol y los caminos y el alcohol. Aquello de que cuando estoy con algunos tragos encima o yo encima de los tragos, me convierto inmune al encuentro con robertos, ratones o rateros. De ahí creo, mi valentía por caminar ebrio por calles y avenidas al encuentro de la nada, del silencio, de la quietud de la madrugada, con las manos en los bolsillos y esperando las gotas de garúa mirando al cielo. Y es que nunca me ha pasado nada, si he visto algún personaje extraño lo he detectado a tiempo con mis antenitas de vinil y he safado por algún pasaje, cruzado la pista o de no haber otro camino, regresado sobre mis pasos al encuentro del sospechoso. En el último caso, he pasado junto a él botando el humo del cigarro, frunciendo más el seño y soltando un escupitajo para parecer más malo. Recuerdo haber caminado desde Javier Prado con Rosa Toro hasta Pershing de madrugada, recuerdo haber caminado desde el Ovalo Gutierrez hasta Javier Prado con Las Flores y así, caminatas y caminatas, ninguna con saldo negativo y que espero se mantenga así. Y lo será mientras siga con aquellas rutas sanas.

Caminando la madrugada del sábado fue que compré un diario a las 5:30 a.m y caminando de madrugada se han hecho presente los más momentos más lúcidos de mi existencia. Si pudiera tomar todas mis decisiones durante aquellos pocos y escurridos momento de lucidez, otra sería mi historia.

Lima niebla, húmedad y algo más

A pesar del tráfico, los pirañas y un respetable etcétera, Lima es un buen lugar para vivir, no sé si para echar raíces pero sí para pataperrear por aquí, por allá y acullá. Si lo que quieres es tu cebiche y chela frente al mar, conversando con unos amigos mientras votas el humo del pucho en una carcajada, es la ciudad perfecta y punto. Ejemplos de lo que puedes hacer aquí y nica en otra ciudad hay miles y a ustedes se les ocurrirán más que a mi, así que me ha abstengo de ventilar la poca creatividad que me ha regalado esta noche -ya madrugada. Debe ser que falta un pucho, lo tengo pero no lo chapo porque hace mucho frío como para abrir la ventana y ventilar un poco la humareda. Además, está el tema del asma. Y tengo una teoría de como un cigarro te puede curar el asma, cuento con mi propio testimonio de 5 meses sin inhalador, pero bueno, ese ya es otro tema. Decía que Lima puede ser de la refunrinfunflai y todo el rollo, pero hay un pequeño detalle y que jode por estas épocas particularmente: La humedad de miércoles...jueves, viernes y demás días. A mi no me va matar el pucho -que me sigue haciendo ojitos sobre el escritorio-,no, el pucho no. La que va cavando mi tumba -que será chiquita por supuesto- es -no, no es mi enamorada, aunque debería- es-una vez más el es, ahora sí- es la húmedad como contaba. Para no joderme tanto la vida, he empezado a darle vuelta al asunto.

Cada mañana que despierto y miro como la niebla pasa espesa -con todas las acepciones de la palabra- frente a mi ventana, me mentalizo en Londres, sí, Londres, la ciudad de la niebla. Y voy al baño a cepillarme en inglés, pongo el canal de la BBC y ahí se termina la cosa, porque segundos después a lo lejos escucho a un cobrador gritando "dale", "sopa", "Faucettlamarinaenpershingteviolo" Todo eso me parece escuchar. Pero ya se deben enterar que soy medio sordo, algo ciego -sobretodo de noche- y altamente desmemoriado -que me sirve para no renegar tanto. Cuando el fuckin cobrado me ha bajado de mi nube, la niebla aún no me permite ver más allá de unos 30 metros calculo. Que chu, no me pierdo de mucho sino veo a alguna vecina choclona correr frente a mi casa (Tengo que cambiar mi persiana por una cortina, me siento un exhibicionista cuando me cambio de ropa y me miran desde fuera) Afortunadamente pasa una hora y chau neblina, que le deja la posta a la húmedad para desgracia de mis pulmones e indirectamente o de taquito a mi corazón por usar demasiado el inhalador.

En fin, despierto hecho una desgracia. En principio, mientras tecleaba las primeras líneas de este post, pensaba escribir sobre mi alergia matinal que me dura hasta la tarde y que a algunos ha llevado a pensar que me meto coca o que siempre ando llorando. Pero no, ha salido otra cosa, el tema ha sido la niebla creo. Y creo y no afirmo porque mi puño es tan vago y disperso como todo yo.

Odio la niebla en la mañana, pero me encanta si aparece de madrugada y estoy caminando solo en una calle llena de luces y sombras y me topo de cuando en cuando con alguna persona que me mira y la miro para enterarnos que a esa hora todo se entiende mejor.