domingo

Marcahuasi II

El tiempo sin postear ha oxidado -y porque no atrofiado- mis neuronas bloggeras y tengo ya algunos minutos aquí sin saber como empezar, supongo que en los siguientes post retomaré el sendero, ritmo narrativo y frecuencia con que lo hacía antes. Mi otro blog está en las mismas...no, no en las mismas, sino que ya casi abandonado pero con la amenaza de regresar. Por lo pronto seguiré con este post dedicado a Gringo, que en verdad se llamaba Tupi y que la hizo de guía en Marcahuasi.

Apareció corriendo detrás mio y haciendome saltar algo debido al susto. Al principio pensé que me iba a morder el culo, pero no, simplemente quería jugar con el primer desconocido que se le cruzaba o tal vez -y esta teoría tomó fuerza dos días después- intentaba escapar de su casa y que lo lleve a la mia. Dio varios saltos alrededor mio, ensuciándome el pantalón y por más que intenté botarlo me miraba con sus ojitos brillosos y algo rojos, tenía aspecto de perro drogo. La subida a la meseta era casi una escalada que se turnaba entre piedras y tierra. De a pocos me di cuenta que Tupi, que dos horas después bautizaría como Gringo, caminaba y volteaba a mirarme como si me esperara. Las piedras del camino eran super traicioneras y quien no sabía bien cual pisar se podía ir derechito y rodando hasta el inicio del camino. No sé cuantas veces Gringo habría hecho ese recorrido, pero sus huellas me señalaban el camino más seguro. Además, cada vez que pasaba un burro o un caballo a mi lado, le ladraba apartándolo y haciendome las cosas más fáciles. No creo que este perro se atreva ir hasta arriba, pensaba yo, para inmediatamente después encontrar a Gringo mirándome como dando ánimos a mi decadente físico, víctima de la altura y de la mala vida.

Cada descanso mio era aprovechado por él para ir en busca de alguna tuna madura o simplemente husmear entre los arbustos. Mientras, yo tomaba algo de agua y comía unas Lays Snacks que llevaba en la mochila. De plano rechazó las papas haciendome pensar que mi alimentación plagada de gaseosas, hamburguesas y demás, era la razón por la que ya no jalaba. Mi amigo era un punto rojo que veía caminar casi moribundo metros más abajo. Tal vez fue la altura, quizá el cansancio, pero al rato ya me encontraba preguntándole a Gringo que cuanto faltaba, que cuantas veces ya había subido, si hacía lo mismo con todos. A mitad del camino, me di un descanso largo que tuvo como consecuencia la pérdida de mi guía. Aproximadamente dos horas después, cansadisimo pero feliz de haber llegado a la meseta estaba más perdido que Atahualpa en la Guerra de las Galaxias. No sabía donde estaba el Anfiteatro, uno de los lugares donde se acampaba y por suerte encontré a mi amigo igual de perdido que yo. La intuición y los rastros olorosos -léase kk- de los caballos nos ayudaron a encontrar al Anfiteatro y las dos carpas armadas por nuestra tercera acompañante que subió muy cómoda a caballo en un recorrido de 45 minutos. Nosotros llegamos en 4 horas y media. Una pequeña diferencia nada más.

Y allí estaba ella, echada sobre una gran piedra dormida con los lentes de sol que tanto necesité durante la subida. La sorpresa fue encontrar tumbado a su lado a Gringo. Nos acompañó durante todo ese día, comió con nosotros, espantó a las vacas y toros que se nos cruzaban y nos llevó a recorrer y descubrir las vistas más bonitas de la meseta. Durante la noche, durmió soportando el frío al lado de nuestra carpa -hacía tanto frío que pensé que si orinaba saldría un hilito de hielo-. Al día siguiente hizo todo el recorrido de vuelta al pueblo con nosotros. Los pobladores que se nos cruzaban nos indicaban cuanto faltaba siempre con una sonrisa franca, Otros nos decían como era el mejor modo de bajar, luego de ver nuestros rostros asustados por el camino inclinado que nos hacía resbalar por momentos. Peeeeesaaa...peeesa, le decía una viejita con bastón a la tercera integrante de nuestro grupo. Confundida ella se preguntaba...¿pero qué cosa pesa? Peeesa..peeesa seguía repitiendo la viejita que estaba en mejor forma que nosotros. Peeesa, peesa fuerte mameta, sino te vas a caer. Fue en ese momento en que me di cuenta que el primer lugar donde habíamos acampado -la primera noche que llegamos antes de subir a la meseta y acampar en el Anfiteatro- era el cementerio de la ciudad.

Con las casas del pueblo a la vista di un suspiro mientras Gringo correteaba a mi alrededor, aparentemente feliz también. La felicidad se le fue cuando nos cruzamos con su dueño que lo agarró por el hocico samaqueandolo y reprendiéndolo por su desaparición. Donde te habías metido Tupi? hoy no comes por travieso, le dijo. El antes Gringo y ahora Tupi desapareció con el rabo entre las piernas. Tuve cargo de conciencia pero seguí mi camino hasta la plaza en la que una vez más me di con la sorpresa de encontrar a Tupi Gringo. Esperó hasta que llegó nuestro carro. No pude despedirme de él, pero acá está el testimonio de mi aprecio por el perro-guía marcahuasino.

Marcahuasi I

Hace exactamente siete días a la misma hora en que escribo esto, intentaba dormir entre el frío de mi cuerpo y el calor de mi rostro, con triple media pero dándome airecito en la carita, todo esto en una carpa de 2 x 1 y con la luna alumbrando a través de la tela. Doce horas antes de aquella incomoda situación, mochila al hombro iba subiendo -y sufriendo también- no se cuantos metros sobre el nivel del mar. No sé cuantos pero eran muchos sobre un camino empinado que por varios tramos lindaba con un ...llamemosle abismo para hacer más trágica la cosa. Confesaré que le tengo miedo a las alturas -por suerte no mido 1.90, ni 1.80, ni...dejemoslo ahí nada más- y que encontraba valor y animo sabiendo que allá arriba en la meseta a 3000 metros de altura me sentiría refrescado por el vientecillo serrano que dicho sea de paso nunca encontré. Tan solo me di con el sol que se ensañó con mi falta de previsión -debí llevar bloqueador- y que hoy me hacen sacarme los pellejos de la cara como si fuera mascarilla de vieja.


Luego de 4 horas y media de caminata, 2 minutos de escalada y varias fotos del recorrido, llegué al lugar del campamento. Noche de atún, vino, fogata con olor a pisco y el cielo estrelladisimo. Fue en ese momento en que miré al cielo y me arrepentí de no llevar algo especial-espacial. La noche no solo traía las estrellas y la luna, sino también un frío que solo puedo calificarlo de manera sincera como de mierda. Y ahora es que volvemos a las primeras líneas de este post en las que me pelaba de frío y me ardía la cara. Obvio está que casi no pude dormir, sumándole que en la carpa vecina mi amigo roncaba, hablaba o gemía -hasta ahora no sé que fue- y que mi carpa era muy chica para invitar una chica.


Tal como lo cuento el viaje resultó malísimo. Y es que creo que resulta más interesante contarlo de ese lado. Todo salió bien. Me divertí, hice ejercicio, me morí de frío, me morí de calor, tomé fotos y si bien no la pasé de la pm, al menos fue una buena ocasión para desintoxicarme de Lima.

miércoles

Un comercial...y regresé

Creo que ya ha pasado más de un mes desde mi última queja médica-post. Y he estado pensando en cambiarle el nombre a este blog que por falta de tiempo se ha ido cubriendo de más polvo que telo de la Arequipa. Rincón de quejas podría ser un buen nombre, no sé quizá tal vez, porque revisando mis últimos textos me he dado cuenta que todos son protestas, querellas y reclamos. En mi casa andan diciendo que estoy muy renegón, será la edad me imagino, así que seguiré meditando un posible cambio de nombre y quizás también de identidad. No, no me cambiaré de sexo, solo cambiaré mi seudónimo, porque Martín Balbuena es mi seudónimo y nada más que el nombre y apellido robado de dos personajes de la literatura peruana. (Lean a Bryce y entenderán la fusión) Si tienen un mínimo de curiosidad hagan rodar hacia abajo la ruedita de su mouse y por allí verán una foto mía con mi nombre verdadero que no sé si suene mejor que Martín Balbuena pero es mi nombre al fin y al cabo. No mentiré y diré que he sentido celos de Martín, celos porque al poner mi nombre verdadero en google, tan solo me derivaba a la página web de un pintor español y hasta de una empresa de cerrajeros, ¡que triste! Esculcando en el infinito, encontré un reportaje que subí a Youtube y unas notas del semanario de mi universidad.

Como siempre he empezado las dos primeras líneas tocando el tema del post y luego me he desviado. El tema era mi desaparición de la "cholosfera", que hubiera sido más prolongada a no ser por dos correos que hoy llegaron a mi bandeja de entrada. Dos correos que me sacudieron un poco, me echaron aceite y me pusieron una vez más operativo. Ah...¿Qué porqué me desaparecí? Mmm...no sé si le interese a la gente, tampoco es que me lean muchos, no? -creo que me estoy deprimiendo...se supone que ahora debo decir que nadie me quiere, no?...fuerza Martín...no, no, ese ya no es tu nombre, o sí?, creo que hoy no tomé mis pastillas, sorry- Al grano de una vez. El trabajo, las saliditas y mi cerebro aturdido, fueron algunas de las razones. Sigo con el cerebro aturdido y el trabajo -y ahora la u-, pero seguiré quejandome desde mi sillita, tecleando y tecleando.

viernes

A la clínica no voy más

No me gustan las clínicas, hospitales, consultorios particulares, postas y un largo etcétera que incluya establecimientos de salud -los consultorios dentales los paso, en mi casa hay uno. Los encuentro fríos, tristes, deprimentes y hasta el día de hoy no he encontrado algún médico que me caiga bien -lo importante es que me cure no? El hecho es que siempre he evitado tener que visitar un consultorio, aunque muchas veces no me he salvado de ellos y he tenido que rendirme ante las pastillas, jarabes e inyecciones.

Durante dos semanas he tenido que ir religiosamente todos los días a la clínica, no para tratarme yo, sino acompañando a una persona muy cercana a mi. Como parecía que los pañitos húmedos y otros remedios caseros no surtía efecto, no quedó otra que llevarla de emergencia a la clínica con casi 40 de fiebre. Bien malo para esperar tanto no? Y así fue que me pasé varios días acompañándola en el sufrimiento de su cola víctima de inyecciones certeras. Y fue así también como descubrí que aquella clínica tiene enfermeras simpáticas, será motivo para enfermarme. Aunque las caras de las enfermeras me daban a entender que ya andaba medio enfermo, sobretodo al verlas.

Solo recuerdo dos veces en que estuve tan grave que me llevaron a emergencias. La primera, hace cuchocientos años. El dolor era tan fuerte que tuvieron que ponerme dos inyecciones -desde ese día la nalga derecha se me adormece si paso más de dos horas sentado- ninguna funcionó. A operar dijo el doctor. Cuando desperté tenía un parche en la mano y una manguerita que subía y subía hasta que vi el suero. No sé en que momento me dormí, pero cuando desperté pensé que me habían operado. Mi mamá ya había pagado todo. Al final el doctor arregló todo de una manera muy particular sin necesidad de operarme. La segunda vez, fue por una bronquitis. Me pusieron una inyección -muy mal puesta por una enfermera bien buena- y dos horas después, ya en mi casa, la pierna completa se me durmió. Pasé dos horas más arrastrándome por el suelo de toda mi casa. Para completar la tragedia, no entendí la letra del doctor y me tomé una pastilla entera cuando solo me recetaba la mitad. Resultado: taquicardia y un cuasi desmayo.

Luego de todo eso, decidí curarme por mis propios medios o aguantarme antes de ir al matasano.

sábado

Rememorando

Hace ya algunas semanas, que mi falta de memoria no me permite recordar hace cuantas fueron, casi muero aplastado en una avalancha humana. No exagero. Tal vez sí. No lo sé. Lo cierto es que ya pasaron -a ver voy a hacer cuentas...mmm...- 2 semanas y un moretón, que como camaleón que turna sus colores, aún adorna mi rodilla derecha. Pensé que con el tiempo me dolería menos, lo raro es que estos últimos días al bajar o subir las escaleras -de dos en dos como siempre hago- siento una punzada maliciosa en la pierna. El dolor en las costillas ya pasó. No hay rastros ni dolores en esa zona. Una pequeña herida, cicatrizó en mi pierna derecha. Con eso quedan establecidas y rememoradas mis heridas. Ni una más. Cabe mencionar en este resumen de los hechos, que ese mismo día y durante la cola me tocaron la cola. Ya ampliaré más este asunto líneas abajo, y si se alarga el tema central del post, lo dejaré para otro día.

Todo pasó en una tarde noche del reciente 27 de julio. Las chelas, vinos y vodkas de la noche anterior, con el plus del inclemente frío, habían tratado pésimo a mi garganta descarriada. Para las 6 de la tarde del siguiente día, una calentura amenazadora comenzaba en la cola de entrada al Parque de la Reserva. "Vamos a ver las piletas de agua" me dijeron. Mi resaca decía no, mi curiosidad decía sí. Una vez en la cola, un grupo de chiquillas se instaló detrás mio y empezaron con los chismes del día. Luego se aburrieron, sacaron un celular y escucharon un reggaeton, Después de aburrieron más y las más chiquillas, no sé si de manera intencional o sin querer, pero se entretuvieron dándole de golpecitos a mi zona posterior izquierda, luego la derecha, luego la izquierda. Creo que llegué a acostumbrarme.

Dos horas y varias cuadras después, la cola ya había avanzado lo suficiente como para despertar del letargo en el que había entrado luego de tanto "masaje" potable. "Ya no hay entradas" decían. "Ya no hagan cola, se acabaron los tickets" repetían. Yo terco propuse que sigamos en la cola hasta el final. Y así fue como llegamos a la puerta para comprobar que la reja estaba cerrada. La gente amontonada esperaba que algún milagro suceda y se abra la puerta. Sucedió el milagro, que casi casi se torna en pesadilla, porque al momento de entrar la gente hizo tal tumulto que varios cayeron adelante, algunos frenaron y los demás atrás ignorantes de la situación siguieron avanzando. Resultado: yo y mi hermana de 9 años aplastados debajo de bastante gente. Solo atiné a abrazar a mi hermana mientras veía una luz...la luz del poste, que era lo único que podía ver desde debajo de varios troncos, brazos y cabezas.

Logré salir casi ileso, mi hermana completamente ilesa -no sé como- y vi las piletas hasta las 12 pi. em. Llegué a mi casa con fiebre: Infección a la garganta.

Rutas del centro

Como un bohemio y adictivo imán , las calles y bares del centro de Lima me arrastran hacia sus rincones más oscuros, me ponen un pucho entre los labios y colocan un par de tragos sobre la mesa. No, no soy yo el que pide las chelas y enciende los cigarros, todo aparece ya así, mágica y repentinamente. Y así fue como hace una semana mis pies, cansados del mismo cine, el mismo centro comercial, el mismo café y el mismo todo, decidieron transitar por callejuelas más oscuras y por lo tanto, más interesantes.

Ir al centro era para mi, mirar a izquierda y derecha cada dos minutos, una hojeada atrás cada uno, y revisar mis bolsillos cada 30 segundos. Era pasar por las calles sin ver lo esencial. Me imagino que por andar chequeando posibles rateros, nunca aprecié el ambiente que ofrecen aquellas añejas calles. Por suerte uno ya puede caminar tranquilo muy de noche, siempre y cuando pongas cara de malísimo y asesino. Creo que iba a contar lo de los bares no?

Muchas personas ya me habían comentado sobre el Yacana, que esto que el otro, pero yo no me quedaba tranquilo con los datos que me daban, tenía que ir a verlo. Y allí estaba, tres pisos hacia arriba de un edificio del Jirón de la Unión, encaletado, oculto ante la vista ingenua e inocente de quien no busca alargar la noche un tanto más. Las luces bajas, buena música y el ambiente relajado me invitaron a tomar una mesa y luego dos chelas. Junto a la ventana, intenté encender un cigarro -ojo, ahora solo fumo cuando tomo, me estoy rehabilitando...creo- pero el viento dijo no. Y fue allí cuando al intentar cerrar la ventana, noté algo que había visto sin mirar. La plaza San Martín en toda su extensión, poblada de individuos de todo tipo: desempleados dando discursos comunistas, ejecutivos apurados por llegar temprano a la cita con la trampa, niños del tipo "ya pe, comprame algo", putas de 15, cabros de 30, parejas de enamorados jurándose mentiras, punks buena onda y policias panzones. Nuestra Lima la horrible tiene un encanto innegable, lo digo en serio a pesar de lo irónico de la frase.

Mientras empapaba mis labios al borde del vaso, mi terquedad por no cerrar la ventana -lo que me privaría de la vista- le mandaba un mensaje sombrío a mi garganta, ya algo dañada los días anteriores. No le hice caso y salí a buscar otro bar más. Ignorante de la vida nocturna del centro, llamé a un amigo de garganta curtida en la zona, el Munich me dijo, el que? el Julich? nooooo...el Zurich? Ya...entendí. Plaza San Martín, callecita a la derecha, directo al sótano. El maestro tocando piano, gente de 30 para arriba tomando, fumando, conversando, bailando, chapando, trampeando, afanando y algunos mirandose mirar unos a otras y viceversa. Lugar interesante, tranquilo, buena comida, buena chela -aunque me faltó probar la alemana.

Esta noche volveré al centro, esta vez a un hueco diferente. La idea es recorrerlos todos, no creo que esta noche me de para tanto, será hasta que el cuerpo y mi garganta aguante.

Me demoré en escribir un nuevo post por motivos de tiempo y salud. Casi muero aplastado -aún tengo los moretones-, tuve infección a la garganta y ahora escribo esto con una torticolis que tan solo me deja moverme 2 segundos sin dolor.

lunes

Choros, tacos y perreo...

Ya que este blog camina por senderos oscuros, picantes y faltosos estas últimas semanas, no queda otra que llegar al final del camino y recuperar mi cordura, pudor y todo lo que perdí no sé cómo, no se cuando, ni por qué. Esta vez yo no tuve la culpa de lo ocurrido, fui un simple testigo sorprendido por los acontecimientos de una noche de juergues. Una vez más el escenario fue el Taco Loco -Marina Park, a la espalda de Hiraoka de la Marina, mínimo un sencillo por el cherry no?-, una vez más porque meses antes vi como un tipo le sacaba la mugre a su enamorada, y ella muy enamorada=tonta, lo defendía...no sé... fácil que llegaban a la casa y la ataba a la cama y ella gritaba azotame otra vez...super masoquista la tipa. Una vez más también se acercaron, primero, un tipo que supuestamente me regalaba una estampita de Santa Rosa de Lima, luego pidió "colaboración para los niños pobres del Perú" diciendo que pertenecía a la parroquia San Miguel Arcangel creo, del padre Manuel, y ese padre hace que la sangre me hierva por sus aspiraciones económicas nada espirituales."Ya pues, toma mi voluntad". Y después de él y como haciendo fila pasaron niños, madres con niños, un piraña con dizque caramelos. Y el dialogo con el piraña fue este:

-Piraña (con bolsa vacía en la mano): Comprame unos caramelos peeeeeee...
-Yo(con unas copas de vino en la barriga): No tengo nada, de verdad (Improvisando casa de pena) Además eres el sexto que viene a pedir, me quedé misio.
-Piraña (con cara de más piraña): Si mentiroso...
-Yo (defendiendo mi verdad): Preguntale a la señora si quieres, serio, ya vinieron varios.
Piraña (queriendo acercarse más a mi): Y yo pa que le voa preguntar...ojalá que te asalten.

Faltosaso el piraña. De las pocas veces que han intentando robarme, los choros han sido más respetuosos, nos quedabamos conversando un rato, convenciendolo que yo debería robarle a él, que yo estaba más misio. Terminaba por irse con un sol en la mano y un remojón de conciencia.

La razón de este post ya se desvirtuó totalmente, y ya está demasiado largo como para empezar a marcar el rumbo y desarrollar la idea. Así que seguiré narrando lo ocurrido aquella noche.

Minutos después...mmm...o minutos antes, no lo recuerdo, un estridente sonido que me hizo acordar a navidad nos sorprendió. Un carro a toda velocidad se escapaba de dos tipos, los dos tenían pistola. El sonido no fue un cohete, fue un balazo. Nadie salió herido, varios asustados. Le robaron el carro y dió mil vueltas por el estacionamiento con cara de preocupado y rascándose la cabeza.

Mientras observaba la tristeza e impotencia del recién robado, una melodía curiosa y con letra aún más insolente llegaba a mis oídos.

"Calla cachera.....calla cachera..." Sí, eso decía la letra. Mmmm...debo estar escuchando mal me dije...y una vez más y más fuerte para que no quepan dudas: "Calla cachera...calla cachera" y luego "quién no ha hecho el amor". Hasta el día de hoy, es la letra más faltosa que he escuchado en mi vida. Me imagino que las chicocas que bailan eso no tienen sangre en la cara, y hasta las visualizo con la mano en la boca tapandoselas al ritmo del " calla...."
Super bad....

miércoles

Las chicas de la barra

Estoy acá para esclarecer algunos puntos de mi semana de perdición, bautizada en un post como "Crónica de una muerte anunciada". Esclarecer porque dejé puntos muertos, como algunas travesuras cometidas por el que mueve los dedos detrás de la pantalla. Curiosidad convertida en travesura y valida para la experiencia, porque el asunto siempre asomaba por mi cabeza imaginando mil cosas y que conforme los años pasaban y no realizaba, el misterio se iba acrecentando. No, no es nada de otro mundo y ya la estoy haciendo demasiado larga. Al punto:

Era el miércoles...mmm...de algún día de este mes, el cielo oscuro se teñía de rojo mezclando sus colores y avizorando el futuro de la noche, mis pasos guiados por dos botellas de Pilsen y la euforia del campeonato de la "U" me llevaron a una esquina conocida. De ahí en más la curiosidad hizo lo suyo. Las primeras luces rojas nos dieron el aviso y el amigo con el que andaba dijo, mitad en serio mitad en broma: ¿Vao? Y en ese instante se me prendió el foquito, que por cierto era rojo y se iba inflando con cada paso hacia el pecado. Tras rechazar varias ofertas, todas igual de despreciables, entramos al último para no quedar como el Chapulín...sí lo hago...sí lo hago...
Se llamaba Flamingo y estaba lleno de tipos tristes mirando el escenario esperando encontrar razones para vivir. La luz roja tenue caía sobre las botellas vacías recogidas por tipas atabiadas con botas altísimas, a lo que mi amigo en un comentario acertadisimo dijo que se las habían robado a los Power Rangers. La mesa más cerca a la barra fue la escogida para darnos descanso. "Una chela por favor" e inmediatamente el cigarro en la boca expirando el humo con la cabeza recostada en la pared, humo que acariciaba la pared adornada con figuras curvas de mujeres en actos frenéticos.

La primera en salir se llamaba dfghdfhg...osea no me acuerdo el nombre. Y tenía cara de hombre. Dude de su sexo hasta confirmarlo visualmente, era mujer, calculé más de 60 amantes, grosores tamaños y para lo demás me faltó lupa. La segunda sirvió pal segundo chiste de la noche de mi amigo. La había visto ir a prepararse e intuyó que salía rompiendo la pared. Iban a anunciar su nombre y él grito...con ustedes la multiforme Hulk...... y sí, si hubiera una versión femenina sería ella sin duda. Para que relatar lo que vi, lo dejamos ahí nomas. La siguiente fue -de esta si me acuerdo el nombre- Yadira. Subió al escenario al son de un reggaeton, moviendo todo lo que podía mover y con la sonrisa que les faltó a las dos anteriores. Se paseó entre los asistentes promoviendo la "interacción" con jaladas de cabello, sentaditas encima y demás cosas que me reservó por los inocente ojitos de las féminas que se pasean y leen este blog, que post a post se va acercando al infierno.

Salimos maso a las 2 ei.em., luego de varias chelas y aún más puchos.
Curiosidad satisfecha.

viernes

Apagando cigarros.

Puedo decir con orgullo que mis pulmones son más felices desde hace una semana. Y también puedo decir que mis párpados andan más descansados, que mis ojeras huyeron al oír un "sí se puede" y que poco a poco mi corazón no se agita tanto al ...."hacer ejercicios". No he dejado el cigarro por completo, pero de veinte a seis diarios es un gran paso no? Me confesaré y diré también que esto lo escribo recostado casi desparramado en la silla -como siempre- con mis lentes de descanso -sino me duele la cabeza toda la tarde y no me queda otra que meterme un par de pepas- escuchando "la respuesta" de "Los Tres" y...aquí va: con un Premier en la boca a falta de Marlboro rojo. Momentito, momentito...el cigarro está apagado, queda la costumbre.

El otro tema es el de mi insomnio. Del que se sufro ya hace varios meses, más de doce más de trece, por ahí. Felizmente voy ganando este round y salvo algunas excepciones vengo durmiendo o al menos tratando de dormir a las doce pi.em -antes me la pasaba despierto hasta las cuatro a veces cinco de la mañana. Quién haya sufrido con esto del insomnio, de dar mil vueltas en la cama sin poder dormir, de mantener los ojos pegados al techo por horas y luego pasarse en estado zombie todo el día, sabe de lo que hablo.

Si alguien tiene un método infalible para el insomnio y el tabaquismo por favor llamar al 9920...ja...envíen un coment.

sábado

Crónica de una muerte anunciada

Miércoles 2 de Julio: Ver a tu equipo campeonar luego de seis años es suficiente excusa para ahogarte en muchos litros de chela, convertirte en una chimenea humana y hacer una que otra maldad -no de las malas, sino de las ...-alguien me entenderá. Llegué a mi casa a las 3 de la mañana, sin hacer escándalos -soy un buen borracho- y con la plena intención de dormir, cosa que no hice hasta las 4.

Jueves 3 de Julio: Una reu con gente de la universidad siempre remueve recuerdos, anécdotas o simplemente se arma la conversa con un vino complice en la mesa. Ya...no fue un vino, fueron 3. Ese día llegué a casita a las 2 y media, e intenté ver una pela. Intento fallido, me quedé dormido a los 10 minutos.

Viernes 4 de Julio: Esta vez fue la continuación de la reu del jueves. Con más trago, con más gente y con más alboroto. Fueron tres vinos en unas horas y luego tuve que irme...a seguir tomando -me he convertido en un ebrio, Dios salvame. Aproximadamente eran las 11 de la noche y el primer sorbo de cerveza atravesaba mi garganta. La calle Berlín sigue hecha un campo de guerra y sus bares albergando a gente de la más diversa -al costado de mi mesa dos lesbianas se tomaban cariñosamente las manos, no me gané con el agarre, piña pss. Luego de dar varias cabezeadas en el camino de regreso, decidí que no podía quedarme dormido e intenté la técnica del pellizco. No funcionó porque el trago me tenía medio adormecido. Al final, llegué sano y salvo a las 3 de la mañana. Roboticamente me saqué la ropa, me eché en la cama, traté de olvidar el zumbido en mi cabeza y estuve muerto unas cuantas horas.

Sábado 5 de Julio: -----------------------------------

Sí, hoy también tengo otra reu en la que el lubricante social estará presente sí o sí. Pero esta será la última...de la semana. Tendré una semana para recuperar este cuerpo decadente. Confieso que he pecado, que me he portado mal esta semana, algo la anterior. La bohemia sabe como invadir tu organismo cuando la necesitas. Estoy siendo el niño malo del otro blog, para volver a cambiar tengo tiempo...creo.

Supongo que entenderán el título del post no?

martes

Y dale U

Varias veces he escrito sobre fútbol en este blog. He renegado hasta ir a la farmacia a comprar Hepabionta, sobre todo en los últimos meses. Y también, hace mucho, sobre la selección sub 17 que es la única lucesita existente entre tanta mediocridad futbolera nacional, esas veces con alegría claro. Pero no, esta vez el tema no será la selección. Esta vez será sobre el equipo más grande del Perú -super hincha no?- ¿Qué equipo es? Sorry aliancistas pero naaa, están muy lejos de tener ese privilegio. Hablo de la U.

Dentro de menos de 24 horas -hasta las horas cuento caraxo- la U será campeón tan solo ganándole al Cienciano del Cusco, un equipito que de un tiempo a esta parte, no viene haciendo buenos partidos. El estadio estará repleto. Eso lo confirmé cuando a las 11 de la mañana de hoy, solo quedaban 200 entradas. Compraré en reventa, a ver cuanto me sale.

Entraría en más detalles, la calidad de jugadores, a los que les falta calidad, tácticas, etc, etc, etc., pero ya sería aún más aburrido que lo escrito líneas arriba. Solo queda vivirlo y gritar Campeón Caraxo...

Sí, ya sé, !Que hinchaaaa...¡

domingo

Curado...nunca más

Nunca más suele ser a veces una frase que nuestra propia memoria se encarga de borrar de modo masoquista. Mi cerebro adormilado por el frío y anestesiado por la cantidad increscendo de puchos nocturnos veladores de mi insomnio, fue víctima de mi hermana y sus impulsos consumistas. Al inicio, el gancho, la materia de convencimiento fue un "vamos a pasear", al que yo respondí frotándome las manos y maquinando una invitación a almorzar por parte de ella. Sacando cuentas de cuanto me ahorraba en el almuerzo le dije que sí, que vamos, pero que me de tiempo de bañarme, etc, etc, etc. Una vez bañado, oliendo a bebe y con la mente algo más despejada le pregunté que adonde íbamos. "A comprarme ropa para el gym" dijo inocentemente y con la voz bajita. Me encerré en mi cuarto, dispuesto a ponerme la ropa y meditar si la salida me convenía o no.

Eso de salir con mi hermana, tenía un pasado lleno de iracundas miradas mías, callos, ampollas, juanetes y una lista que llegaba a cien maneras de como asesinar a una hermana sin que tu vieja se de cuenta. El error estuvo en entrar a mi cuarto, en el baño podía pensar algo más despejado, pero entrar y encerrarme en mi cuarto suponía respirar el tabaco contenido luego de varias noches y madrugadas a punto de cigarros. Salí echo un zombie tan solo para alzar la cabeza y bajarla haciendo un sí que dejo contenta a mi perversa hermana. Porque (que me disculpen las mujeres) cuando una mujer sale de compras son perversas, viles, demonios con falda, en resumen malas. Si van solas que se demoren lo que les da la gana, quedense a dormir en el centro comercial, gasten la suelas de sus zapatos dando mil y un vueltas, pero si van a acompañadas por un hombre, por favor, en nombre de todos los hombres heteros de este y otros mundos, no nos hagan caminar más de un kilómetro en el mismo lugar. Peor aún si el hombre es el que va a pagar. No se lo hagan ni a sus novios, ni a sus papas, ni a sus hermanos ni a nadie, se lo piden mis pobres pies.

Mi querida hermana luego de ver miles de marcas, modelos, precios, colores, calidades, texturas, diseños y más, decidió comprar tres cosas. Una malla para el gym, el top y un par de tabas, todo en seis horas, es decir, se demoró dos horas para escoger cada una de estas cosas. Es justo? Es posible? Es normal? Ahora quiero hacerle ver las marcas, colores y texturas pero de mis pies.

Hagamos un flashback y recordemos mi frotada de manos pensando en que ella me invitaba el almuerzo. Ya lo tienen? "Almorcé" a las siete/7/siete/7... de la noche. Mínimo un masajito no?

lunes

Hígado

Que me pasen el vídeo con los Chumpigolazos o los goles de Cubillas, Dios...reviveme a Lolo, que el maestro Cueto encuentre la fuente de la eterna juventud o al menos borra de la mente de nuestros jugadores el trago, las vedettes y las amanecidas. O por último que me convoquen....no eso nunca.

Alguien se quedó contento con el empate contra Colombia? Creo que nadie. La reacción anímica fue lo más rescatable, pero no bastó. Y tampoco bastará frente a Uruguay, que si bien empató contra Venezuela, sigue siendo una selección con buenos jugadores, historia y las suficientes ganas como para darnos catana. Me van a acusar de pesimista, lo sé, pero hay que ponerle un poquito de realismo a nuestro fútbol.

Dicen que en el fútbol nada está dicho, que los partidos se ganan en la cancha y mil cosas más. Sin embargo, sobre el papel, nuestras posibilidades de clasificación son de casi imposibles a completamente nulas. Nuestros rivales directos están sacando puntos de visitante, lo que nos complica aún más las cosas. Esperaremos a que los chiquillos de la Sub 17 maduren y exploten futbolísticamente. ¿Brasil 2014? Tengo fe.

domingo

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Este nuevo post luego de varios días de ausencia virtual y aún con depresión post-partido -sí, ese, ¿cúal más?- del cual no mencionaré ni el marcador bajo peligro de pepearme -algo exagerado no?-, se dividirá en dos. La primera parte será un post bien caído y la segunda un agradecimiento y menciones. Así que comienzo con el post antes que se aburran, hagan click en la [x] y me cierren esta ventanita.

De noche y regresando a mi casa. Medio dormido y algo cansado. Molesto y deprimido por los cuatro goles que nos metieron. Y más triste aún, adelantándome e intuyendo los seis que nos va a meter Colombia, me subí a una combi luego de rechazar varias por falta de asiento, por la cara de asesino serial del chófer y de pederasta del cobrador. "Sue sue , pisa, vaooo" y ya estaba dentro, calentito y como siempre que me subo a una combi, medio dormido. Pensé en prender el Ipod, ponerme los audífonos y cabecear la ventana hasta casi rajarla, pero no, el cobrador caradura empezó con su show. Una señora con su hijo sentados muy atrás, donde los asientos son más duros y la raya se te desaparece al toque, reclamaba airadamente al cobrador que quería bajarse en esa esquina y que no aceptaría un no por respuesta.

-Yo me bajo donde te he dicho, he dicho- y con la manito hacía los mismos gestos de hincha alentando a su equipo.
-No señora, eso es imposible, el tombo me para y quien paga la multa? Usté?".
-No ves que estoy con mi hijo? No, no, no, para, para, acá me bajo ....ajo.
-Señito, entienda, ese no es paradero. Usté no sabe que el Perú está cambiando? Por favor señora, piense en la seuridad e su hijo, les puede pasar algo, en esa curva han aparecido varios muertos. Hasta cobradores, imagínese seño, y yo no quiero morir, no ve que tengo cara de bebe?- y luego sacaba la cabeza por la ventana para llamar pasajeros y reírse a carcajadas.
-Ahora, solo para joderte me voy a ir hasta el último paradero, te jodiste.
-Ya seño, un solsito más.
-No te pago nada.

Dos cuadras más allá se bajo en un paradero "oficial", claro.

Los demás pasajeros, incluyéndome, tratábamos de aguantar la risa inútilmente. Una cosa es escribirlo y otra vivirlo. Al menos la payasada y cinismo del cobrador me hizo olvidar por un momento el 4 a 0.

A partir aquí comienza la segunda parte del post. Primero disculparme con Metódica por el retraso y segundo agradecerle. Muchísimas gracias ;) Por qué las gracias? Por esto:


Ahora se supone que tengo que copiar y pegar esto, jejeje:

Reglas:
* Al recibir el premio, se ha de escribir un post mostrando el premio y se ha de citar el nombre del blog o web que te lo otorga y enlazarlo al post de ese blog o web que te nombra ganador.
* Elegir un mínimo de siete blogs (pueden ser más) que creas que brillan por su temática y/o su diseño. Escribir sus nombres y los enlaces a ellos.
* Avisarles de que han sido premiados con el premio “Brillante Weblog”.

Y los nominad@s son, tarararan:

-Metódica (puedo nominar a quien me nomino? Bueno, ya está nominada.)
-Fiore.
-Musa Antisocial.
-Ed Hilbert.
-Memorias de una niña mala.
-Sara (Ex Arkay)
-Mis ocurrencias y yo.
-Macri.
-Giuliana

Las razones varias. Si las enumero una por una, no duermo temprano como me lo he prometido y me paso de largo hasta las 3 a.m. Pero es obvio que si están nominados es porque los leo cada vez que actualizan y porque me gustan sus post, así de simple. Y pondría más nominados pero la verdad es que quiero dormir, jajaja, y este post ya está muy largo para mi gusto. Ahora tengo que avisarles a los nominados y toda esa cuestión, será más tarde, estoy babeando en el teclado.

lunes

Calzoncillos para el joven

Comprar ropa interior suele ser algunas veces algo...incomodo. Imagino que para las mujeres el roche es menor, siempre encuentran alguna compañera de genero en alguna de estas tiendas o en las secciones de lencería de Ripley y Saga, y normal pues, chequean por los cuatros costados los hilos, bikinis o calzones de tía o carpas de circo. El hecho es que tienen la tranquilidad necesaria para escoger algo que les guste, y si necesitan ayuda siempre tendrán la opinión de algunas de las vendedoras, porque sí, siempre son vendedoras. Y sería mejor si en la sección de hombres simplemente no existieran estas señoritas, simplemente por favor, si tu que lees esto, tienes esa chamba, por favor, aléjate, anda a una esquina y mira la pared y deja ver calzoncillos, slips y boxer tranquilo.

Y eso fue lo que me pasó. Inocentemente me acerqué a la sección donde venden ropa interior para hombres y ver que comprar, porque el que tenía puesto ya estaba pidiendo chepi. En ese momento no vi a nadie y fui confiado en ver tranquilo las tallas y toda esa vaina. Como no tengo interiores oscuros, osea negro, plomo, azul marino, no sé, me di el trabajo de buscar, pero naaa...blanco, blanco y blanco, y por ahí uno plomo, pero más piña, solo en L, y si me pongo un L, lo llevaría en las rodillas.

Cuando me imaginaba con el calzoncillo en las rodillas y la gente preguntándome porque caminaba como pinguino, se me acerca una tipa y me dice "que talla está buscando señor". Pero por favor, y ¿donde está mi intimidad o es que quieres saber de que tamaño...lo uso? Casi salen esas palabras de mi boca pero naaa...es su chamba pensé. "Ah...mamita...quieres ayudar...ahora búscame en esta marca, en tal talla y en tal color"...pero víctima del roche que significaba que una desconocida me de consejos sobre ropa interior solo atiné a decir..."estoy buscando unos color negro", lo cual era ciertísimo. Y aquí se dio el acabose, porque en lugar de agacharse y buscar entre los que estaban en el estante, tomó aire, sacó pecho y a viva voz gritó: "Mary...calzoncillos negros para el joven". Por la recon...ciencia de su madre, que hago pensé, me escondo dentro del estante de los calzoncillos? disfruto y asesino lentamente a la tipa? me río y saludo a la gente que me miraba con cara de jaja?

Tomé dos pares blancos y me largué a la caja. En el camino la tipa se me atraviesa y me dice, una vez más con alma de chinchana y carita de inocente: "Joven, la caja para que pagué sus CALZONCILLOS está por allá"

Maldita.